Venda Antecipada Caraibas Verão 2018

Últimas noticias

Cuatro notables toros de Alcurrucén destacan por encima de la terna

La entregada bravura en el último tercio de cuatro de los toros de la corrida de Alcurrucén lidiada este miércoles en Valencia destacó por encima de la actuación de los tres matadores anunciados, entre los que sólo David Mora consiguió obtener pírrico un trofeo.

FICHA DEL FESTEJO:
Cinco toros de Alcurrucén, de variadas capas y desiguales de volumen dentro de unas buenas y finas hechuras. Salvo el desclasado sexto, el resto tuvo un bravo y emotivo juego en el último tercio, con embestidas muy humilladas y entregadas, a las que añadieron clase o transmisión. Y un remiendo de El Ventorrillo (5º), cornalón pero de justa presencia y desrazado.
David Mora, de verde manzana y oro: pinchazo y estocada desprendida (ovación); estocada baja (oreja tras aviso).
Álvaro Lorenzo, de celeste y oro: pinchazo y estocada desprendida (ovación tras aviso); estocada trasera caída (palmas).
Luis David, de azul noche y oro: estocada baja (ovación tras leve petición); pinchazo y estocada tendida (silencio).
Entre las cuadrillas, Ángel Otero saludó tras banderillear al cuarto. Con el capote y los palos destacó Miguel Martín.
Cuarto festejo de abono de la feria de Fallas, con un cuarto del aforo cubierto (unas 3.000 personas) en tarde agradable.

-----------------

TOROS PARA EL TOREO GRANDE

Abantos y fríos de salida, ciñéndose al guión que marca su encaste Núñez, cuatro de los cinco toros que hoy lidió en Valencia la divisa de Alcurrucén acabaron embistiendo con una entregada bravura a las muletas de David Mora, que se enfrentó a dos, Álvaro Lorenzo y el mexicano Luis David.
Pero esa entrega, esas arrancadas profundas y con el testuz descolgado hasta hacer surcos con el hocico sobre la arena, no encontraron casi nunca una entrega recíproca, o un mando templado y adecuado si se prefiere, en unos toreros que en mayor o menor medida desaprovecharon la ocasión de lograr con ellos un triunfo rotundo y un toreo trascendente.
David Mora, el más veterano, fue el único de la terna que logró puntuar para la estadística con esa oreja que le dieron del cuarto, un éxito pírrico que supo a poco a tenor del gran éxito que los dos toros de su lote le pusieron en bandeja.
Y no es que el torero madrileño fracasara con ellos, sino que su forma de torear, su tensión formal y la impropia ligereza de sus muletazos no fueron precisamente la manera más adecuada de afrontar el bravo comportamiento de ambos ejemplares de Alcurrucén.
Ya con el primero de la tarde Mora no se decidió nunca a relajarse y a paladear con naturalidad y gusto la dulce nobleza que derrochó el animal, aun medido de fuerzas, mientras que con el cuarto, que galopó y repitió incansable tras su muleta, se limitó a acompañar las embestidas sin ajuste y sin reducir la velocidad de un toro que puso tanto o más que él para que la faena se premiara.
El segundo fue un precioso toro de pelo melocotón, que, de puro bravo en la muleta, se antojó muy exigente para un joven matador como Álvaro Lorenzo, pues pedía que se le llevara siempre empapado en los vuelos de la tela y con la mano baja para, entonces sí, repetir sus largas embestidas empujando con todo su cuerpo.
Pero el toledano, que brilló con su hondo y templado toreo a la verónica, le cogió pocas veces el aire con la muleta, sin descomponerse pero sin sacar del animal todo el partido que le ofreció hasta rajarse a final de faena. Ya con el quinto, un descastado remiendo de El Ventorrillo, Lorenzo intentó remontar la tarde con empeño pero sin éxito.
Bravo fue también el fino tercero, que solo seguía la muleta cuando se le ofrecía a ras de arena y con la sinceridad que casi nunca puso sobre la arena el mexicano Luis David, que reaparecía de la cornada sufrida en la pasada feria de Olivenza.
Con más recursos y ratimagos defensivos de la cuenta, el joven azteca dejó que el astado impusiera su voluntad en un trasteo embarullado y sin criterio, tan poco resolutivo como el que le hizo al sexto, único lunar de una corrida de Alcurrucén que, lamentablemente, se fue con casi todas las orejas al desolladero.
Paco Aguado

No hay comentarios